ENTRENAMIENTO FUNCIONAL

El entrenamiento funcional se trata de una modalidad de entrenamiento de gran expansión y arraigo en la actualidad. ¿Te interesa conocerlo mejor?
El entrenamiento funcional debe integrar todos los aspectos del movimiento humano, debido a que se basa sobre todo en el trabajo de la fuerza funcional, la cual es la fuerza que involucra a todo el cuerpo y no a un grupo aislado de músculos. Se trata de la fuerza que se utiliza en los deportes y también en la vida cotidiana.

Objetivos de la fuerza funcional

Diferencias con la fuerza estructural

¿Qué es el entrenamiento funcional?

Se entiende como entrenamiento funcional aquel que busca un optimo rendimiento muscular, a través de la creación y reproducción de ejercicios basados en gestos de la vida cotidiana y la practica deportiva. Tambien es aquel que persigue aumentar las posibilidades de actuación de la persona en el medio físico, social y laboral que le rodea.
El entrenamiento funcional surge originalmente de las técnicas utilizadas por los médicos especialistas en rehabilitación de lesiones y cirugías, quienes diseñan ejercicios que imitan las características de los movimientos que el paciente necesita para poder volver a realizar en su vida habitual, su casa, su trabajo, en el deporte que practica, etc.

¿Cuáles son los objetivos del entrenamiento funcional?

De entre los numerosos objetivos que persigue el entrenamiento funcional, podemos destacar los siguientes:

¿Qué características tiene el entrenamiento funcional?

¿Cuáles son los ámbitos de aplicación del entrenamiento funcional?

El entrenamiento funcional es susceptible de tener aplicación en cualquier ámbito, ya que se basa en el trabajo muscular de los grupos implicados en cualquier actividad. Los ámbitos más comunes de aplicación serán:

Actividades de la vida cotidiana consideradas funcionales

Son muchas y muy variadas, por poner algunos ejemplos, se pueden destacar:

Actividad laboral

Importancia de las acciones físicas laborales, como estímulo desencadenante de lesiones, desórdenes, y desequilibrios tónico-posturales. Dentro de las cuales se pueden diferenciar cuatro grupos:

Ámbito deportivo

En numerosas ocasiones se acude a centros de entrenamiento con objetivos poco “funcionales”, por ejemplo, un jugador de baloncesto, acude a un gimnasio con la intención de trabajar sus piernas para ganar masa muscular. Esto no sería un objetivo demasiado “funcional” ya que pese a que un aumento de masa muscular puede ayudar, el objetivo real del deportista será mejorar su capacidad de salto. Si ese es su “gesto deportivo” se deberá mejorar ese gesto en su globalidad. Por lo que serán más importantes otros factores, como la correcta coordinación intermuscular, la trasmisión adecuada de tensiones en el gesto concreto, adaptar el salto en función de la posición de rivales y compañeros, etc.
En definitiva, la idea es pasar del desarrollo de la estructura al desarrollo de la función.

Mitos y realidades sobre el entrenamiento funcional

Los más destacados serían: